Como habíamos anunciado, la sección de los viernes estará destinada a divulgar los asuntos generales del CAE-P.
El Colegio de Arquitectos Provincial de Pichincha es una institución sin fines de lucro creada en 1962. Durante estos 55 años, se ha constituido como un gremio dinámico, crítico, independiente e incluyente, que convoca, respalda y sirve a los profesionales; defiende y promueve a la Arquitectura como disciplina; vela por la calidad de la obra arquitectónica e incide activamente con propuestas para el desarrollo de las ciudades y un hábitat adecuado.
Hace unos años era obligatorio estar afiliado a los colegios profesionales. Ahora sólo está afiliado, de forma libre y voluntaria, el que comprende la importancia que tiene apoyar y, de manera recíproca, recibir el respaldo de una institución que ha sido la casa de los arquitectos, prácticamente desde que existe la profesión en el Ecuador. El Colegio de Arquitectos trabaja cada día buscando el beneficio justo que le corresponde a los profesionales y, especialmente, para que la Arquitectura, como oficio, como disciplina, como legado histórico, patrimonial y cultural, mantenga el sitial significativo que le corresponde en la sociedad.
El CAE-P trabaja todos los días, casi siempre de forma silenciosa y desapercibida, para que el ejercicio profesional de la arquitectura sea más justo y mejor reconocido en Quito y en todo el país. Esta mañana por ejemplo, dos representantes del Colegio, Pablo Moreira y Felipe Corral, estuvieron desde las 6 de la mañana, en Radio Democracia, 92.5 FM y en Radio Sucesos 101.7 FM, para tratar, por un lado, el tema de la ley de plusvalía, en defensa de los intereses, no únicamente de los profesionales sino de toda la sociedad, y, por otro, presentar un proyecto nuevo para visibilizar las buenas prácticas de construcción formal.

También, esta mañana, recibimos una fotografía, gracias a la generosidad de la arquitecta María Dolores Montaño, que ilustra lo que significa el CAE-P para muchos de nosotros: la casa común, el lugar preferido de encuentro entre profesionales, estudiantes, profesores y amigos, todos teniendo en común un gran interés por nuestro apasionante oficio.

Compartimos el mensaje con el que la arquitecta María Dolores Montaño acompaña a la fotografía que nos envió:
“Esta foto es de la organización de la BAQ 1978, I Bienal de Arquitectura de Quito. Nosotros, jóvenes estudiantes de arquitectura de la UCE. De izquierda a derecha: Karina Borja, Diego Hurtado, Susana Jácome, Guidito Díaz (nuestro profesor), Rocío Lagos, Ángel Jácome, Geovanna Bucheli, Luis Bossano, Jorge Izurieta, Guillermo Bolaños, yo (María Dolores Montaño) y Felipe Corral. Trabajamos con Evelia Peralta y Rolando Moya, también profesores nuestros en el Taller Integral de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCE. Estamos en la escalera de acceso al edificio del Colegio de Arquitectos de Pichincha, Quito”
Es cierto que la afiliación al CAE-P tiene muchas ventajas, las cuotas (que son bajísimas) se pagan solas si el afiliado aprovecha los beneficios obtenidos, pero ese no es el tema fundamental. La razón principal para afiliarse al CAE no debe ser ni la obligatoriedad, ni los beneficios que obtiene el afiliado, sino el compromiso y el sentimiento de pertenencia que cada profesional de la arquitectura debe tener hacia la institución que nos heredaron nuestros admirados predecesores. El esfuerzo que las generaciones pasadas de arquitectos realizaron para crear, hacer crecer, sostener y transmitirnos el Colegio de Arquitectos de Pichincha, no puede ser despreciado porque ahora la ley no nos obliga a la afiliación. Esa no fue la razón por la que, de forma libre y desinteresada, se creó el Colegio hace 55 años, ni es la razón por la que, cada día, se afilian nuevos profesionales, comprometidos con la Arquitectura, a nuestra institución.
Las palabras escritas son muy motivadoras y dicen lo que debería ser el espíritu de pertenencia al CAE, pero resulta que en la realidad tal es la admiración por los que FUNDARON en CAE que su memoria plasmada en una placa está olvidada tras un armario tras el counter de revisión de proyectos.
Yo hice la observación y no pasó nada, ahí sigue!
Me encantaría volver a ser parte del Colegio, del que fui afiliado y aporte cuando se peleaban ser Presidente para sacar provecho del cargo.
Estimado Efraín, las palabras escritas son exactamente el espíritu de pertenencia al CAE de su servidor. Respecto a la placa, gracias por la observación. Que casualidad, también presencié la mencionada placa la semana pasada cuando me la mostraron con aflicción. Estoy seguro que muy pronto la moverán a un lugar más adecuado. Hay tantas cosas por hacer. Esperemos que entonces podamos contar con su retorno al Colegio pero no a las peleas ni provechos personales que usted menciona. Saludos cordiales
Comparto totalmente con el criterio de Efraín. Los intereses personales y de grupo fueron los motivos que fraccionaron al CAE. También me desafilie por esos motivos. Algún momento es posible que intente regresar a nuestra casa. Esperemos que cambie y mejore la situación del CAE-P.
Mientras tanto, seguiré caminando por el emocionante mundo del urbanismo.
Saludos