Studio Mana le abre las puertas al CAE Visita para recorrer tres obras y compartir una experiencia que va más allá de la observación: habitar la arquitectura desde adentro, mientras se escucha la voz de quienes la hicieron posible.
Cada una responde a condiciones particulares programáticas, técnicas y presupuestarias, pero todas comparten una misma actitud: una profunda sensibilidad en la manera de aproximarse a la vivienda unifamiliar. Sensibilidad hacia el paisaje exterior e interior, hacia la materia, hacia el usuario y hacia lo cotidiano.
Recorrer estas viviendas ha sido una experiencia de lectura atenta de diferentes formas de vida que se hacen espacio.
Cada una presenta un carácter propio, una esencia definida y ligada de manera sensible a quienes la habitan.
Sus usuarios se revelan en la arquitectura con una claridad casi íntima, en la disposición de los espacios, en las decisiones materiales, en la forma en que la casa se abre o se resguarda. Es como si cada vivienda hablara en primera persona, como si, a través de ella, pudiéramos escuchar fragmentos de vida, de hábitos, de ritmos cotidianos.
En ese sentido, la composición arquitectónica responde a una lógica formal pero, sobre todo, a una construcción sensible desde las formas de apropiarse de ella. La casa nos es objeto es un paseo y un relato de sus vidas.
Al mismo tiempo, hay una rigurosidad evidente en lo constructivo, en lo tectónico y en lo técnico. Lejos de ser un plano secundario, estos aspectos forman parte medular del lenguaje de cada obra, la materia se expresa, las decisiones constructivas no se ocultan y esa honestidad se presencia en el discurso de sus arquitectos.
Esta doble condición tan justamente equilibrada, sensibilidad y precisión, se alinea estrechamente con el espíritu de la XXV Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito, PROHIBIDO NO TOCAR, donde la arquitectura se entiende desde la cercanía, desde el cuerpo, desde la experiencia directa. Una arquitectura que escucha a sus habitantes, que nos toca y nos habla ellos.
Agradecemos nuevamente a Studio MANA por abrirnos las puertas de sus obras y de sus casas y permitirnos recorrer sus espacios y sus vidas.
