La XXV Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito presentó a los ganadores del Concurso de Diseño de Pabellones.

La noche del martes 19 de mayo, el Auditorio del Colegio de Arquitectos del Ecuador – Pichincha fue escenario de uno de los momentos más importantes de la XXV Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito: la ceremonia oficial de premiación del Concurso de Diseño de Pabellones.

Con un auditorio completamente lleno y una expectativa que evidenciaba la relevancia del proceso para la ciudad, el evento reunió a participantes, jurados, academia, instituciones, medios y actores vinculados al diseño y la cultura urbana.

La jornada inició con la presentación de Samantha Martínez, seguida de las intervenciones de Diego Ordóñez, presidente del CAE-P; Daniela Sofía Loaiza, vicepresidenta del CAE-P y presidenta de la XXV Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito; y Rómulo Moya, jurado del concurso y director general de TRAMA, quienes destacaron la magnitud del proceso y el potencial transformador de la arquitectura sobre el espacio público.

Asimismo, se contó con la presencia de la notaria Grace López, quien acompañó el proceso de apertura y validación oficial de resultados, garantizando la transparencia y legalidad del concurso.

El Concurso de Diseño de Pabellones convocó más de 150 propuestas nacionales e internacionales para intervenir nueve espacios públicos estratégicos de Quito mediante arquitectura efímera, experimental y de activación urbana.

Las propuestas ganadoras reflejan distintas aproximaciones al espacio público, la memoria urbana, la interacción ciudadana y la experimentación arquitectónica contemporánea.

Ganadores del Concurso de Diseño de Pabellones

Pabellón Boulevard 24 de Mayo – Sebastián de Benalcázar (Internacional)

Primer lugar:
KANCHA — Pierre Berrú Taller de Arquitectura (Ecuador)

Segundo lugar:
“Dar vida a lo invisible”: Rescatando la memoria de Ullaguangayacu (Ecuador)

Tercer lugar:
Pabellón 24 de Mayo — Sauermartins (Brasil)

Pabellón Boulevard 24 de Mayo – García Moreno (Nacional)

Primer lugar:
Clima en Construcción — Natura Futura (Ecuador)

Segundo lugar:
Bosque Suspendido — E+S (Ecuador)

Tercer lugar:
Umbráculo 24 — XYArquitectura (Ecuador)

Pabellón Plaza del Monasterio del Carmen Alto (Nacional)

Primer lugar:
VIGILIA — Umbral de luz y rito colectivo — LAMS Arquitectos (Ecuador)

Mención de honor:
Cancha — PESA Estudio de Arquitectura (Ecuador – Argentina)

Pabellón Plaza de Santa Clara (Nacional)

Primer lugar:
El Tacto de la Memoria — Baquio Arquitectura (Ecuador)

Mención de honor:
Entre Saberes: Umbral Extendido (Ecuador)

Pabellón Plaza de San Marcos (Nacional)

Primer lugar:
Por favor, pisar las jardineras — Isaac Flores Trávez (Ecuador)

Mención de honor:
UROBORO — Arquitectura Educativa (Ecuador)

Pabellón Parque La Alameda (Internacional)

Primer lugar:
El agua está como un plato — González Serrano Studio+ (España)

Segundo lugar:
Estoy en Quito — Estudio Sin Arquitectura (Ecuador)

Tercer lugar:
Cesta — GA Estudio (Chile)

Mención de honor:
Tierra Alta — Equipo de Arquitectura (Paraguay)

Pabellón Biblioteca Nacional Eugenio Espejo (Nacional)

Primer lugar:
El Nido — Estudio | Taller CC (Ecuador)

Pabellón Parque El Ejido (Estudiantes)

Primer lugar:
Periscopio del Ejido: Visor de lo Invisible — Universidad San Francisco de Quito

Segundo lugar:
Vacío de Luz — Pontificia Universidad Católica del Ecuador

Tercer lugar:
La Rayuela — PUCE Sede Ibarra

Mención de honor:
Entre Voces — PUCE Sede Ibarra

Pabellón Plaza Gabriela Mistral (Estudiantes)

Primer lugar:
Síncope: pausa y movimiento — Universidad de Cuenca

Segundo lugar:
Bosque Lúdico — Universidad Internacional del Ecuador

Tercer lugar:
Dosel —

Universidad Central del Ecuador

Universidad Internacional SEK del Ecuador

Universidad de las Américas

Pontificia Universidad Católica del Ecuador

IKIAM

Mención de honor:
Gabriela Mistral — Universidad Técnica Particular de Loja

La ceremonia marcó un momento histórico para la ciudad y para la arquitectura ecuatoriana. Más allá de los resultados, el concurso consolidó una visión compartida: entender la arquitectura como una herramienta capaz de activar el espacio público, generar encuentro ciudadano y transformar la experiencia urbana desde intervenciones temporales de alto impacto cultural.